*El tema invita a reflexionar en torno al respeto de los derechos humanos, y justo las bibliotecas universitarias son ambientes seguros que apoyan a la diversidad de la comunidad, y así poder avanzar hacia una sociedad más inclusiva y equitativa.

*En la Universidad, gradualmente se han ido construyendo espacios seguros e inclusivos para las personas con discapacidad; se han ido eliminando barreras, y se les ha reconocido y escuchado.

*En este marco fue presentado el “Decálogo de derechos de accesibilidad e inclusividad de los servicios bibliotecarios y de información de la UNAM para personas con discapacidad.

*Fue organizado en el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Los videos de esta actividad se encuentran disponibles en YouTube.

Un tema relevante e indispensable debido a su naturaleza social, que afecta a un sector de la población, fue abordado en el V Foro Virtual Bibliotecas Accesibles e Inclusivas para Personas con Discapacidad: “Ambientes seguros y apoyo bibliotecario para las diversas percepciones psicosociales y del intelecto”, el cual a su vez proclama el respeto de los derechos de las personas con discapacidad, por parte de quienes lo padecen, o de los representantes y activistas defensores del mismo.

El Foro fue organizado por la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información de la UNAM (DGBSDI), en colaboración con el Centro de Atención para Personas con Discapacidad, “Sala Themis”, de la Facultad de Derecho de la UNAM, según señaló la maestra Noemí Monroy Enríquez en representación del doctor Alfredo Sánchez Castañeda, coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM, durante el marco de la ceremonia de inauguración del mismo.

“Dicho tema nos invita a reflexionar en el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, en torno a una cultura de respeto de los derechos humanos, y justo, las bibliotecas universitarias son ambientes seguros que apoyan a nuestras diversidades, en las cuales, inclusive en algunas ocasiones, no se reconocen los derechos de las personas con alguna discapacidad psicosocial, es por ello que aún falta mucho por hacer”.

Enfatizó al señalar que, gradualmente los espacios universitarios se han ido convirtiendo en espacios seguros e inclusivos para las personas con dicha discapacidad al ir eliminando barreras, al reconocerlas y escucharlas, al considerar como un aspecto prioritario el atender sus necesidades mediante la creación de espacios de colaboración. Por último, en tal sentido, la maestra Noemí Monroy agradeció el espacio otorgado para poder trabajar coordinadamente en beneficio del programa académico del foro.

Por otro lado, en el orden de participaciones programado, le fue cedida la palabra a la maestra Claudia Leticia Peña Testa, titular de la Unidad de Atención para Personas con Discapacidad, UNAM, quien señaló que el tema del foro es muy importante para avanzar hacia una sociedad más inclusiva y equitativa; en este contexto, históricamente las bibliotecas han sido puertas de entrada al aprendizaje y la participación social; sin embargo, esas puertas no siempre han estado abiertas completamente para quienes viven con alguna discapacidad, es por ello que el foro  resulta muy conveniente porque reconoce que hay muchas acciones que se pueden realizar para transformar las prácticas y construir entornos donde las personas puedan acceder al conocimiento y la igualdad de condiciones.

“Cuando se habla de accesibilidad se habla de derechos, de dignidad, de oportunidades en donde se consideren todas las discapacidades: las visuales, las auditivas, las motrices, las sensoriales, las intelectuales y las psicosociales. También se trata de garantizar la infraestructura, los materiales accesibles, las tecnologías adecuadas, los apoyos humanos y las actitudes respetuosas”.

Para concluir, indicó que el encuentro es una oportunidad para dialogar, compartir experiencias y reflexionar para que las bibliotecas universitarias sean espacios abiertos y verdaderamente inclusivos, mediante cada aportación y cada perspectiva, para que se puedan construir mejores prácticas en beneficio de dicho sector de la comunidad.

Por otro lado, en su mensaje de bienvenida, y antes de proceder a la inauguración del foro, la directora general de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información, doctora Elsa Margarita Ramírez Leyva dijo que el tema de esta quinta emisión es muy relevante porque se han ido incrementando ciertas situaciones que pueden provocar alguna discapacidad, o limitar el acceso a todos los servicios necesarios para el desarrollo integral de las personas, razón por la cual se decidió abordar el tema de las diversas percepciones psicosociales y del intelecto.

“Acorde con el Plan de Desarrollo Institucional (PDI), del rectorado del doctor Leonardo Lomelí Vanegas, el cual está muy comprometido con el beneficio social de reducir las brechas, y también con las metas a cumplir de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), para ir reduciendo las brechas en los temas relativos a: la educación,  la salud, el bienestar social, la alimentación, la eliminación de la violencia, el medio ambiente, y desde luego, la inclusión social, entre otros aspectos, las bibliotecas universitarias y las entidades académicas han dado seguimiento a dichos compromisos; por ejemplo, la facultad de Psicología ha creado un espacio para la atención psicológica  de la comunidad universitaria, entre otras iniciativas más”.

Especificó que, por su parte la DGBSDI ha realizado una serie de actividades enfocadas a atender diversas discapacidades, y con el programa que se preparó para el foro se pretende promover un diálogo entre los expertos en el tema, con la finalidad de contribuir a la creación de ambientes seguros, accesibles y de acompañamiento para las personas con discapacidad, especialmente aquellas con diversidad intelectual y necesidades psicosociales.

Por último, abrió el espacio para la presentación de un decálogo sobre la materia destinado a las bibliotecas, en el cual contribuyó la dependencia; luego procedió a dar el banderazo de inauguración.

De esta forma, enseguida se contó con la participación del licenciado José Luis Belmont Lugo, en representación del doctor Alfredo Sánchez Castañeda, coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM, quien antes de explicar los puntos relativos a la presentación del  “Decálogo de derechos de accesibilidad e inclusividad de los servicios bibliotecarios y de información de la UNAM para personas con discapacidad”, dijo que a nivel mundial se cuenta aproximadamente con mil 300 millones de  personas que sufren alguna discapacidad, y que en el caso de México en 2023 se reportaron 9 millones de personas; por su parte, en la UNAM en 2024 se reportó la cifra de 2 mil estudiantes que padecen algunas de las discapacidades arriba mencionadas.

“Quizás las discapacidades psicosociales estén tomando mucho auge, y precisamente los servicios bibliotecarios no sean espacios ajenos a esta situación en nuestra sociedad actual; por ello, este decálogo tiene mucha importancia, y bueno, ya vieron los datos que arroja la UNAM, entonces el reto es enorme y seguramente va a ir aumentado esta condición o problema que padecen muchos alumnos”.

Añadió que, ante este panorama, es necesario atender el ámbito educativo y tomar en cuenta el Decálogo porque no existen muchos instrumentos como este, y para la UNAM es muy importante porque contiene una serie de principios en una breve normativa, lo cual requiere expresar de la mejor manera una amalgama de estándares relativos a los derechos humanos, como el derecho a la educación, el derecho a la cultura, entre otros más, todos ellos vinculados al derecho al acceso de la información.

“Este instrumento es una reunión o amalgama de estándares de derechos humanos, especializados en materia de la inclusividad en el ámbito educativo de la población, orientado al sistema de consulta de información, llámese: biblioteca, videoteca, mapoteca, hemeroteca, en fin, cualquier sistema de consulta, pues todos estos elementos fueron pensados para que formen parte del Decálogo”.

El especialista agregó que también cuenta con un valor ético y de los derechos humanos transformados en una serie de principios, un marco jurídico muy relevante. Y que, en cuanto al valor ético, éste señala los deberes del personal de las bibliotecas y centros de documentación e información con respeto a las personas con discapacidad y de todas las personas en general.

“Por lo que se refiere a su impacto social, una parte muy importante tiene que ver con la promoción de la solidaridad entre los sectores de la comunidad académica, y posteriormente entre el personal administrativo y los bibliotecarios para que se convierta en un instrumento de igualdad y justicia social. Más adelante, se tiene la intención de convertirlo en un modelo que sirva a otras entidades académicas universitarias y escuelas en general, para que les pueda servir de inspiración de la inclusión en materia de educación. No importa que haya sido creado para la UNAM, se puede adaptar a cualquier ámbito, siempre y cuando se utilice el lenguaje adecuado”.

Por último, y antes de proceder a describir los diez puntos del instrumento, señaló que con ello se van a materializar aspectos concernientes al Plan de Desarrollo Institucional del rectorado actual, en torno a la accesibilidad de los recursos educativos para personas con discapacidad.

Finalmente, dijo que se contempla la accesibilidad a las instalaciones universitarias, porque en el momento en que fueron diseñados los recintos universitarios de antaño no se pensó en la cuestión de la accesibilidad para dicho grupo. Pero con las adaptaciones que se tiene planeado desarrollar se irán eliminando gradualmente los estereotipos y barreras para poder promover la igualdad de condiciones y garantizar que los servicios digitales y los recursos electrónicos sean accesibles para todas las personas.

Enseguida, le fue concedida la palabra a la licenciada Ilse Gutiérrez Ramírez, en representación de la licenciada Ruth Francisca López Gutiérrez, directora general del Instituto de las Personas con Discapacidad de la Ciudad de México, quien señaló durante la presentación de su conferencia inaugural denominada “Protocolo de atención a personas con discapacidad psicosocial”, que se trata  de un documento realizado por el instituto y publicado en 2024 en formato digital, y que este,  en su papel de órgano responsable de coordinar con el Ejecutivo local y con todas las áreas de la administración pública de la Ciudad de México, se encargó del  diseño, la supervisión y la evaluación de las políticas públicas en materia de discapacidad.

De igual forma, la ponente dijo que dicha entidad también está encargada de establecer los mecanismos sociales, institucionales y jurídicos que garanticen a las personas con discapacidad su participación activa y permanente en todos los ámbitos de su vida, en un plano de igualdad.

“Por otro lado, un aspecto fundamental del Protocolo consiste en no reformar procedimientos, porque básicamente sus enfoques consisten en transformar actitudes, perspectivas y prácticas de quienes imparten justicia, lo cual implica que: en sus actividades cotidianas escuchen sin prejuicios, que garanticen los ajustes razonables; eliminar prácticas tutelares en diferentes ámbitos, tanto de la administración pública y de servicio público del acceso a la justicia, y que  en los ámbitos laborales puedan reconocer la capacidad jurídica de las personas con discapacidad, específicamente la psicosocial; que  garanticen la información accesible, y que eviten la patologización de la participación de alguna persona”.

Añadió que dicho instrumento fue realizado tomando en cuenta diversos marcos jurídicos estatales, nacionales e internacionales, por ejemplo, la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, con la finalidad de poder delimitar aspectos normativos que especifican que es necesaria la armonización legislativa conforme al modelo de defensa de los derechos humanos.

“El protocolo se enfoca en tres aspectos: en las relaciones laborales, en el abordaje del servicio público en la atención directa a personas con discapacidad, y el tercer ámbito es el acceso a la justicia. En este sentido, conforme al Protocolo se entiende que la discapacidad psicosocial es un fenómeno que va emerger de la interacción entre la persona y el entorno, cuando ciertas experiencias psicosociales son leídas como diferentes y que generan barreras”.

También dijo que, la definición incluye otras vivencias que padecen las personas como escuchar voces internas, ver o percibir cosas que otras personas no ven, o sentir tristeza profunda o sufrir emociones intensas, los cambios de ánimo abruptos, las experiencias cognitivas distintas en situaciones de tensión, y las formas de comunicación personal no habituales.

La conferencista aclaró que estas características, que son referentes identificatorios y que van a variar de persona a persona, no son en sí mismas la discapacidad, más bien es la interacción entre estos referentes y las barreras o situaciones del entorno, las cuales  van a dificultar la participación efectiva de la persona con esta discapacidad en sus actividades cotidianas, y que, por lo tanto, por sí mismo un diagnóstico no es una situación de discapacidad psicosocial, es una condición de vida; sin embargo, cuando ya existe este vínculo con lo comunitario, o en el día a día, es cuando puede surgir una situación de discapacidad.

“Las barreras sociales, no las experiencias en sí mismas, van a limitar la participación en igualdad de condiciones de la persona, y este enfoque es muy importante porque no podemos partir con el modelo médico rehabilitador, que propondría que la discapacidad radica en la persona misma; no es así, porque es la interacción entre las barreras, el contexto con el entorno y con las personas que la rodean. Esto da la pauta para construir acciones para modificar entornos, y que estos ayuden a consolidar la participación efectiva de la persona con la finalidad de visibilizar este enfoque”.

También añadió que, respecto a dichas personas, pueden definirse y autonombrarse desde referentes propios, y entre las identidades más comunes se encuentran: usuarias y usuarios de servicios de salud mental, sobrevivientes de violencia psiquiátrica, personas que escuchan voces internas o perciben de manera diferente el entorno, personas con sufrimiento psíquico, o experiencias críticas de bienestar social. Por lo tanto, este colectivo de personas podría entrar en la categoría de psicosocial.

Por último, el evento académico también contó con la participación de ponentes que expusieron sus experiencias en los recintos bibliotecarios y las acciones que han llevado a cabo para apoyar, tanto en el aspecto emocional como en el aspecto del acceso a la información, los servicios bibliotecarios adecuados y las herramientas disponibles para dotar de condiciones de igualdad a las personas con discapacidad.

Reseña informativa: María del Rosario Rodríguez León